El visionado y la posterior interpretación de escenas de películas de dibujos animados son la base de EMOCINE, la herramienta diseñada por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) (España) para medir la inteligencia emocional del alumnado en la escuela.

“EMOCINE viene a cubrir la necesidad de desarrollar instrumentos para la medida de la Inteligencia Emocional considerada como habilidad, pues hasta la actualidad existen muy pocos, y muchos menos para la infancia”, señala Jesús Alvarado, investigador del departamento de Psicobiología y Metodología en Ciencias del Comportamiento de la UCM.

La herramienta utiliza quince clips inferiores a dos minutos de películas de dibujos animados. A diferencia de otras pruebas, en las que el sujeto informa directamente sobre su estado emocional, en EMOCINE este estado se revela a partir de preguntas sobre las escenas que han visto.

Estas preguntas tienen tres posibles respuestas que caracterizan el nivel evolutivo de la inteligencia emocional y son de tres tipos: sensibles, ingenuas y sobreinterpretadoras.

“Las dos mayores ventajas de esta prueba son, por una parte, que resulta muy divertida y motivante para el alumnado de Educación Primaria y, por otra que, al utilizar escenas de cine, se consigue que la actividad sea más realista que las basadas en la lectura de descripciones o en la observación de fotografías estáticas”, destaca Alvarado.

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Película cinematográfica. (Foto: Pietro)

La herramienta se ha probado en una muestra de 1.448 estudiantes de entre 8 y 13 años procedentes de diez centros escolares distribuidos en ocho comunidades autónomas y sus resultados se han validado y publicado en Frontiers in Psychology.

Además del profesor Alvarado, el equipo lo componen Teresa Artola y Santiago Sastre, del Centro de Enseñanza Superior Villanueva. Estos expertos demostraron que los sujetos con respuestas de la categoría sensible “perciben e interpretan correctamente las situaciones emocionales, presentan un mejor comportamiento en el aula, reciben mayor número de elecciones y menos rechazos por parte de sus iguales, lo que contribuye a reducir el riesgo de bullying”.

Las chicas y los alumnos de cursos superiores son los grupos que presentaron mayores respuestas sensibles. La intención de los investigadores, avanza Alvarado, es aplicar esta herramienta, teniendo el cine como base, en Educación Infantil y Secundaria, incluso grabando sus propias secuencias.

“Numerosos estudios informan de la importancia de la Inteligencia Emocional para gozar de una buena salud mental y garantizar un bienestar social. En las últimas décadas, a la comunidad educativa le preocupa poner en marcha programas para su desarrollo, pero quizá falten un mayor empuje y formación de los docentes para implantarlos y llevarlos a cabo”, reflexiona Alvarado.

En la actualidad, este método solo está disponible para su uso con fines de investigación, si bien se está en contacto con la empresa propietaria de las imágenes para su posible comercialización.

Fuente: UCM/DICYT



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